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Dolor de muelas: causas, remedios temporales y prevención

El dolor de muelas puede aparecer de forma repentina y afectar a tu vida diaria. Te explicamos cómo aliviarlo de inmediato y qué hacer para prevenirlo.
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Doctor Vicente Platón
Doctor en Odontología (mención sobresaliente cum laude). Especialista en Periodoncia e Implantes. Licenciado en Odontología, Universitat Internacional de Catalunya. Master en Periodoncia e Implantes, Universitat Internacional de Catalunya acreditado por la European Federation of Periodontology (EFP). Post-Grado en Prostodoncia, Universitat Internacional de Catalunya. Master en Biomedicina, Universitat Internacional de Catalunya. Profesor Asociado del Master de Periodoncia de la UIC. Socio titular especialista de la sociedad española de periodoncia y osteointegración (SEPA).

Table of Contents

Mujer con dolor de muelas

¿Por qué aparece el dolor de muelas?

El dolor de muelas no es una casualidad ni algo que aparezca de la nada. Generalmente se debe a una alteración dentro del diente o en los tejidos que lo rodean. La causa más frecuente es la caries que, al avanzar sin tratamiento, alcanza las capas más profundas del diente e irrita el nervio dental. Cuando esto ocurre, la sensibilidad se transforma en un dolor punzante y constante.

Otra causa común es la inflamación de las encías. Las encías enfermas pueden retraerse y dejar expuesta la raíz del diente, una zona muy sensible al frío, al calor y a la presión. En fases más avanzadas, la infección en las encías puede afectar al hueso de soporte, intensificando el dolor.

Las muelas del juicio también son protagonistas habituales de este tipo de molestias. Cuando no tienen espacio suficiente para salir, quedan parcialmente cubiertas por la encía y se inflaman con facilidad, generando dolor, inflamación local e incluso dificultad para abrir la boca.

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En otros casos, el dolor aparece tras una fractura dental, bien por un golpe o por desgaste severo, que expone el tejido interno. Incluso hábitos como rechinar los dientes durante la noche (bruxismo) pueden provocar microfisuras y sobrecarga en los dientes, originando un dolor difuso que se confunde con otras patologías.

Esquema dolor de muelas leve o grave

Cómo identificar si el dolor de muelas es grave

No todos los dolores de muelas tienen la misma intensidad ni el mismo origen, y es fundamental que sepas distinguir cuándo se trata de una molestia pasajera y cuándo estamos frente a un problema que requiere atención inmediata.

Un dolor de muelas leve suele manifestarse como una sensibilidad al frío, al calor o a los alimentos dulces. En estos casos, el dolor de muelas aparece únicamente durante el estímulo y desaparece después. Este tipo de molestias suelen deberse a una caries superficial o a una encía ligeramente inflamada.

En cambio, cuando el dolor de muelas se vuelve constante, punzante y no cede con analgésicos de uso común, hablamos de un dolor intenso que puede estar indicando una infección profunda o un daño avanzado del nervio dental. Si además aparece hinchazón en la cara, dificultad para abrir la boca, fiebre o malestar general, estamos ante signos de alarma que no deben ignorarse.

Para que puedas visualizar mejor estas diferencias, te dejamos una tabla comparativa sencilla:

Dolor de muelas leve

Dolor de muelas intenso (grave)

Sensibilidad al frío, calor o dulces.

Dolor punzante constante que no desaparece.

Se calma al retirar el estímulo.

No mejora con analgésicos comunes.

Localizado en un solo diente.

Puede irradiarse hacia oído, mandíbula o cabeza.

No hay hinchazón visible.

Hinchazón de encía, cara o cuello.

No hay fiebre ni malestar general

Puede acompañarse de fiebre, malestar o cansancio.

Este tipo de distinción es importante porque un dolor leve puede esperar a una revisión dental programada, mientras que un dolor intenso, acompañado de inflamación o fiebre, requiere atención odontológica urgente para evitar complicaciones.

Remedios-dolor-de-muelas

Remedios temporales hasta acudir al odontólogo

Cuando el dolor de muelas aparece, lo más importante es recordar que ningún remedio casero va a solucionar el problema de raíz. Lo único que podemos hacer es aliviar la molestia hasta que el odontólogo pueda atendernos. Aun así, estos recursos pueden marcar la diferencia entre una noche interminable y poder descansar algo mejor.

Analgésicos y antiinflamatorios de farmacia

La primera opción es acudir a una farmacia de guardia. Allí encontrarás medicamentos de uso común para el dolor, como paracetamol o ibuprofeno, siempre siguiendo las indicaciones del prospecto y sin exceder las dosis recomendadas. Estos fármacos reducen la inflamación y calman la sensación de dolor.

Enjuagues con agua tibia y sal

Una solución muy sencilla consiste en disolver media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y realizar enjuagues suaves. Esto ayuda a limpiar la zona, desinflamar y disminuir el dolor de forma temporal.

Frío local en la mejilla

Aplicar una bolsa de hielo envuelta en un paño sobre la mejilla, en intervalos de 10 a 15 minutos, puede reducir la inflamación y calmar el dolor. Es fundamental no aplicar calor, ya que este puede empeorar la infección si la hubiera.

Dormir con la cabeza incorporada

Cuando nos tumbamos, aumenta la presión en la zona afectada y el dolor suele intensificarse. Dormir con la cabeza ligeramente elevada, usando una almohada extra, puede ayudar a disminuir esa presión.

Evitar ciertos alimentos

En la medida de lo posible, hay que evitar comidas muy dulces, frías o calientes, ya que pueden disparar el dolor en un diente ya sensibilizado.

Prevencion-del-dolor-de-muelas

Prevención del dolor de muelas

El mejor remedio contra el dolor de muelas es evitar que aparezca. Aunque no siempre es posible, la mayoría de los casos de dolor dental se relacionan con factores que podemos controlar a través de hábitos sencillos.

Higiene bucal diaria
Cepillarse los dientes al menos dos veces al día, usar hilo dental y complementar con un colutorio ayuda a eliminar restos de comida y placa bacteriana que, de lo contrario, favorecen la aparición de caries y enfermedades de las encías.

Revisiones periódicas
Acudir al odontólogo dos veces al año permite detectar problemas incipientes antes de que generen dolor. Una caries superficial, tratada a tiempo, evita la necesidad de tratamientos más complejos como endodoncias.

Alimentación equilibrada
Reducir el consumo de azúcares, bebidas carbonatadas y alimentos muy ácidos protege el esmalte dental y disminuye el riesgo de caries. Una dieta rica en frutas, verduras y lácteos aporta minerales y vitaminas que fortalecen dientes y encías.

Cuidado con los hábitos dañinos
Fumar no solo perjudica a las encías, también disminuye la capacidad de cicatrización y aumenta el riesgo de infecciones. Del mismo modo, el bruxismo (rechinar los dientes) puede provocar microfracturas y dolor, por lo que es recomendable consultar al odontólogo si se sospecha de este hábito.

Protección extra en situaciones especiales
En personas con alta predisposición a caries, el odontólogo puede recomendar flúor tópico o selladores en los molares, especialmente en niños y adolescentes.

Para que la prevención sea más visual y fácil de recordar, podemos representarla en una pirámide de prevención del dolor de muelas:

  • Base de la pirámide (hábitos diarios): higiene bucal constante y alimentación adecuada.
  • Nivel intermedio: revisiones periódicas con el odontólogo.
  • Nivel superior: medidas adicionales como uso de férulas de descarga para el bruxismo o aplicaciones de flúor según cada caso.
Repercusiones-dolor-de-muelas-salud

Repercusiones en la salud general

El dolor de muelas no afecta únicamente a la boca. Cuando un problema dental se mantiene sin tratar, puede desencadenar consecuencias en otros ámbitos de la salud que muchas veces pasamos por alto.

Dolor irradiado hacia otras zonas
El nervio dental comparte conexiones con otros nervios de la cara y la cabeza. Por eso, una infección o inflamación en un diente puede sentirse como dolor en el oído, en la mandíbula e incluso como dolor de cabeza. En algunos casos, los pacientes llegan a confundir una muela afectada con una otitis o con problemas de la articulación temporomandibular.

Problemas digestivos
Cuando el dolor es intenso, tendemos a masticar peor o a evitar ciertos alimentos. Esto puede afectar la digestión y provocar molestias gástricas, ya que los alimentos no llegan bien triturados al estómago.

Impacto en el descanso y en el estado de ánimo
El dolor dental suele intensificarse por la noche, lo que interrumpe el sueño y genera cansancio durante el día. A la larga, la falta de descanso y el malestar constante pueden afectar al rendimiento laboral y al estado anímico.

Riesgo de infecciones más graves
Una infección dental no tratada puede extenderse hacia tejidos cercanos como el hueso, la piel o los senos paranasales. En casos más severos, la infección puede llegar a la sangre y convertirse en un problema de salud serio.

Relación con enfermedades sistémicas
Diversos estudios han demostrado que las infecciones crónicas de las encías están relacionadas con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, descompensaciones en pacientes diabéticos y complicaciones en personas con defensas bajas.

Cuándo acudir de urgencia

No todo dolor de muelas requiere atención inmediata, pero sí existen situaciones en las que no conviene esperar. Ignorar los síntomas puede permitir que una infección avance y se convierta en un problema mayor.

Signos de alarma que requieren atención urgente

  • Dolor intenso que no mejora con analgésicos de uso común.
  • Hinchazón visible en la encía, la cara o el cuello.
  • Fiebre o sensación de malestar general.
  • Dificultad para abrir la boca o para tragar.
  • Dolor que se irradia hacia el oído, la mandíbula o la cabeza.

En cualquiera de estos casos, lo más recomendable es acudir de inmediato a un odontólogo. Si el dolor aparece en horario nocturno o durante un día festivo, lo mejor es acudir a una farmacia de guardia para obtener medicación temporal que ayude a controlar el dolor hasta que el dentista pueda atendernos.

Por qué no debemos posponer la visita
El dolor dental es siempre un aviso de que algo no funciona bien. Si lo dejamos avanzar, una simple caries puede transformarse en una infección más grave que afecte al nervio, al hueso o incluso se propague a otras zonas. Cuanto antes se actúe, más sencillo y rápido será el tratamiento, con menos complicaciones y menos coste.

Mujer con dolor de muelas ya curada

Resumen del artículo

El dolor de muelas nunca debe considerarse un simple malestar pasajero. Siempre es un aviso de que algo ocurre en el interior de la boca: una caries que avanza, una encía inflamada, una fractura dental o incluso una infección. Podemos apoyarnos en medidas temporales para sobrellevar la situación —analgésicos, enjuagues, frío local o una postura adecuada al dormir—, pero estas soluciones no sustituyen en ningún caso la valoración profesional.

La prevención sigue siendo la clave. Con una higiene bucal rigurosa, revisiones periódicas y una alimentación adecuada, la mayoría de los dolores dentales pueden evitarse. Además, debemos recordar que la salud oral está íntimamente relacionada con la salud general: una infección dental no tratada puede afectar a los oídos, al descanso, a la digestión e incluso aumentar el riesgo de enfermedades más graves.

Por todo ello, el mensaje principal es claro: no ignores el dolor de muelas. Cuanto antes acudas a tu odontólogo, más sencillo y rápido será el tratamiento, con menos complicaciones y mayor tranquilidad para tu salud.