Peri-implantitis: qué es, por qué aparece y cómo prevenirla

Descubre qué es la peri-implantitis, por qué se dispara a los 5-7 años del implante y qué estrategias de prevención recomienda el Dr. Platón Alomar.
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Doctor Vicente Platón
Doctor en Odontología (mención sobresaliente cum laude). Especialista en Periodoncia e Implantes. Licenciado en Odontología, Universitat Internacional de Catalunya. Master en Periodoncia e Implantes, Universitat Internacional de Catalunya acreditado por la European Federation of Periodontology (EFP). Post-Grado en Prostodoncia, Universitat Internacional de Catalunya. Master en Biomedicina, Universitat Internacional de Catalunya. Profesor Asociado del Master de Periodoncia de la UIC. Socio titular especialista de la sociedad española de periodoncia y osteointegración (SEPA). Colegiado 07001088

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Llevas años con tus implantes y crees que ya no hay nada de lo que preocuparte. La cirugía fue bien, la osteointegración se completó sin problemas y tu boca funciona con normalidad. Sin embargo, existe una amenaza silenciosa que puede aparecer precisamente en ese momento de confianza: la peri-implantitis. El Dr. Platón Alomar abordó esta realidad en las Jornadas de Actualización en Odontología celebradas en Barcelona en 2014, y sus conclusiones siguen siendo tan relevantes hoy como entonces.

Implante dental con tejido inflamado comparado con implante sano, ilustración educativa en tonos pastel rojo y azul.
La peri-implantitis afecta los tejidos que rodean el implante, similar a la periodontitis pero con mayor velocidad de progresión si no se trata.

¿Qué es la peri-implantitis?

La peri-implantitis es una enfermedad inflamatoria de origen infeccioso que afecta a los tejidos que rodean un implante dental. Comparte mecanismo con la periodontitis —la infección que destruye el hueso alrededor de los dientes naturales—, pero tiene particularidades propias que la hacen especialmente agresiva.

El proceso comienza, casi siempre, como mucositis peri-implantaria: una inflamación reversible de la mucosa que envuelve el implante, sin pérdida ósea. Si no se trata, el biofilm bacteriano avanza hacia el hueso y desencadena la peri-implantitis propiamente dicha, con pérdida ósea marginal progresiva que puede comprometer la estabilidad del implante e incluso provocar su pérdida.

Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Encía enrojecida, inflamada o que sangra al sondaje
  • Supuración alrededor del implante
  • Formación de bolsa peri-implantaria (profundidad de sondaje aumentada)
  • Movilidad del implante en fases avanzadas
  • Dolor o molestia al masticar

El problema es que, en muchos casos, la peri-implantitis avanza sin dolor perceptible. Por eso las revisiones periódicas son la única manera de detectarla a tiempo.

Por qué la peri-implantitis aparece a los 5-7 años

Uno de los datos más llamativos que el Dr. Alomar presentó en Barcelona es la curva temporal de la enfermedad. Los estudios publicados en el momento de las jornadas —entre ellos trabajos de referencia en revistas como Clinical Oral Implants Research y Journal of Clinical Periodontology— indican que la prevalencia de este grupo de patologías aumenta de forma notable a partir de los 5-7 años de tener los implantes en función, pudiendo afectar aproximadamente al 10-20% de los pacientes y entre un 12% y un 35% de los implantes, según las revisiones sistemáticas disponibles en ese momento.

¿Por qué ese punto de inflexión? Varias razones se combinan:

  • Acumulación de biofilm: con el tiempo, si el control de placa no es óptimo, las bacterias colonizan la superficie rugosa del implante y se organizan en comunidades resistentes.
  • Remodelación ósea fisiológica: el hueso alrededor del implante experimenta una pérdida marginal mínima y natural durante los primeros años; cuando se suma a la infección, el daño se acelera.
  • Factores de riesgo individuales: tabaquismo, diabetes mal controlada, historia previa de periodontitis o predisposición genética actúan como catalizadores que acortan ese plazo o agravan la evolución de la peri-implantitis.
  • Relajación del seguimiento: muchos pacientes —y, en ocasiones, también los equipos clínicos— reducen la frecuencia de revisiones una vez superada la fase de osteointegración.

Cómo prevenir la peri-implantitis: pasos accionables

Pasos de prevención de peri-implantitis: higiene oral, limpiezas profesionales, revisiones periódicas y hábitos saludables.
El mantenimiento preventivo reduce el riesgo de peri-implantitis hasta un 90% cuando se inicia en los primeros 5 años tras la colocación.

La buena noticia es que la peri-implantitis es, en gran medida, prevenible. El Dr. Alomar subrayó que las estrategias preventivas deben aplicarse a lo largo de todas las fases del tratamiento y del mantenimiento, involucrando a todo el equipo de la clínica dental. Esto no es retórica: implica protocolos concretos para el paciente y para los profesionales.

Para el paciente

  • Cepillado correcto dos veces al día con cepillo de cabezal pequeño o eléctrico, prestando especial atención a la línea de la encía alrededor del implante.
  • Uso diario de cepillos interproximales del calibre adecuado para limpiar los espacios entre el implante y los dientes adyacentes.
  • Hilo dental o irrigador oral para eliminar el biofilm en zonas de difícil acceso.
  • Acudir a las revisiones de mantenimiento periodontal con la frecuencia que indique el equipo clínico (generalmente cada 3-6 meses en pacientes de riesgo), ya que son la principal herramienta para prevenir la peri-implantitis.
  • Informar al dentista ante cualquier señal de alerta: sangrado, inflamación o sensación de presión alrededor del implante.

Para el equipo clínico

  • Evaluación del riesgo periodontal antes de colocar el implante y diseño de un plan de mantenimiento individualizado.
  • Sondaje peri-implantario y registro radiográfico periódico para detectar pérdida ósea marginal en fases tempranas.
  • Descontaminación profesional de la superficie del implante cuando se detecta mucositis, antes de que progrese a peri-implantitis.
  • Coordinación entre el cirujano implantólogo, el periodoncista y el higienista dental para garantizar la continuidad del seguimiento.

Sociedades científicas como SEPA (Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración) han publicado guías de consenso que recogen estos protocolos y pueden servir de referencia tanto a profesionales como a pacientes que quieran profundizar en el tema.

Una reflexión final

La peri-implantitis no es una complicación rara ni un fallo del implante en sí mismo: es, en la mayoría de los casos, la consecuencia de una infección que no se detectó a tiempo. Los datos presentados por el Dr. Alomar en Barcelona 2014 pusieron de manifiesto que el éxito a largo plazo de un implante depende tanto del acto quirúrgico como del mantenimiento posterior. Conocer la enfermedad, reconocer sus señales y mantener un seguimiento regular son las tres claves que marcan la diferencia entre un implante que dura décadas y uno que se pierde antes de tiempo.